Lucrezia Borgia Ópera en dos actos de Gaetano Donizetti

Uno de los dramas históricos del gran operista italiano, que llega desde la Ópera de San Francisco con un gran elenco encabezado por Renée Fleming.

Lucrezia Borgia, melodramma en un prólogo y dos actos de Gaetano Donizetti (17971848), sobre libreto en italiano de Felice Romani, a su vez basado en el drama homónimo de Victor Hugo, quien se inspiró en la leyenda de Lucrecia Borgia. Su estreno tuvo lugar en La Scala de Milán el 26 de diciembre de 1833. Aunque no se representa tan regularmente como otras de las óperas más populares de Donizetti, el aria de Lucrecia «Com'è bello», de Orsino Brindisi «Il segreto per esser felice«, del tenor «Di pescator ignobile», y el aria de bajo «Vieni, la mia vendetta!» son todas ellas momentos realmente famosos y muy efectivos de la ópera, siendo muy grabadas y cantadas como arias de concierto frecuentemente. 

La primera producción de Londres fue en Her Majesty's Theatre, en 1839. Cuando se estrenó en París [Théâtre des Italiens, 1840], siete años después del estreno en Milán, Hugo interpuso una querella para evitar nuevas representaciones o producciones de la ópera por los derechos de autor amparados por la ley francesa. El libreto fue entonces reescrito y retitulado La Rinegata, y las representaciones se reemprendieron. El 30 de diciembre de 1843 fue estrenada en Londres en una producción cantada en inglés. Se representó en la Academia de Música de Filadelfia en 1882, y en la Metropolitan Opera House de Nueva York en 1902, con Enrico Caruso como Gennaro. La ópera cayó en el olvido, pero fue reincorporada al repertorio en 1965 gracias a una famosa representación en el Carnegie Hall, con la soprano Montserrat Caballé como protagonista, a la que pronto siguió una grabación con ella misma acompañada por el tenor Alfredo Kraus, la mezzosoprano Shirley Verrett, y el bajo Ezio Flagello. Esta representación y grabación ayudaron a reintroducir la obra al público amante de la ópera. 

 La ópera profundiza, con la fuerza romántica de la época en que fue creada, en la leyenda que dibuja a Lucrezia Borgia y su familia, que gobernaron Roma y la cristiandad en el tránsito del siglo XV al XVI, en un claro paradigma de la inmoralidad, el incesto y las luchas de poder. Donizetti reprodujo el retrato de Hugo, que describió así a su personaje: «Apoderaos de la deformidad moral más vergonzosa y más repugnante, colocadla donde pueda resaltar mejor, esto es, en el corazón de una mujer con todas las condiciones de belleza física y de grandeza real, que dan más brillo al crimen, y mezclad con esa deformidad moral un sentimiento puro, el más puro que la mujer puede sentir, el sentimiento maternal; y haced de ese monstruo una madre; y ese monstruo interesará, y el monstruo hará llorar y el ser que aterraba os dará compasión y el alma deforme llegará a ser casi hermosa». Una visión a la que se oponen algunos estudiosos de los Borja, que consideran la mayor parte de las acusaciones fruto de las invenciones de las élites italianas de la época. Una reacción al hecho improbable de que un linaje de la pequeña aristocracia valenciana diera en medio siglo dos papas y una docena de cardenales y ocupara el centro de la Iglesia romana, que es tanto como decir el centro de la Europa renacentista. En la ópera de Donizetti, Lucrezia aparece como una víctima de su propia familia, una mujer perseguida por la culpa que, a diferencia de la Norma de Bellini no amenaza con matar a alguien para después no hacerlo, sino que los mata. Es una mujer que se siente sola en un mundo. Esta ópera se representa poco, apareciendo la n.º 161 de las óperas representadas en 2005-2010, siendo la 52.ª en Italia y la 8.ª de Donizetti.

Sinopsis: 

 

Renée Fleming, Elizabeth DeShong, Michael Fabiano, Vitalij Kowaljow protagonizan este magnífico título belcantista de Donizetti, que llega desde San Francisco Opera, con la dirección musical de Riccardo Frizza y la escénica de John Pascoe.